sábado, 7 de febrero de 2009

El mono enamorado



Autor: Robert Sapolsky
Idioma: Castellano
Editorial: Paidós
Publicación: 2007
Nº de páginas: 192
Encuadernación: Rústica
ISBN: 84-493-1965-X
Precio: 16€

Considerado por Oliver Sacks (autor de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero) como «uno de los mejores escritores científicos de nuestro tiempo», Robert M. Sapolsky nos presenta en la presente obra al animal humano en toda su diversidad y peculiaridades.

En la primera parte, el autor se centra en la compleja interacción entre las influencias de la genética y del ambiente en el comportamiento. Para ello nos ofrece un debate sobre "Las 50 personas más bellas del mundo" (y cómo llegaron a serlo) y sobre la guerra entre genes que tiene lugar entre hombres y mujeres al concebir un bebé; una lucha que continúa a medida que el texto se desarrolla.
En la segunda parte, Sapolsky nos habla de la conexión entre el cuerpo y la mente: nos explica por qué los sueños parecen realmente sueños; por qué nos sentimos sexualmente atraídos por otras personas o por qué el hecho de que las abuelas compren comida para sus nietos forma parte de la lógica darwiniana.
En la última parte, el autor lleva su curiosidad interdisciplinaria a la relación entre biología humana y sociedad, y se pregunta cuestiones tales como cuando y por qué se originaron nuestras preferencias culinarias; por qué los más pobres tienen más problemas de salud o por qué la venganza es un plato que se sirve mejor caliente.

En estos excelentes ensayos el biólogo de la conducta manifiesta una vez más su agudeza habitual y su conocimiento de la condición humana para decirnos quiénes, por qué y cómo somos. En cada uno de los fascinantes ensayos que componen este libro, el autor ha sintetizado numerosas investigaciones para mostrarnos de forma brillante la enorme complejidad que se esconde detrás del simple hecho de ser animales humanos.

El cerebro femenino


Autor: Louann Brizendine
Idioma: Castellano
Editorial: RBA Libros
Publicación: 2007
Nº de páginas: 288
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788478719099
Precio: 18€

Todo cerebro empieza como cerebro femenino. Sólo se vuelve masculino ocho semanas después de la concepción, cuando el exceso de testosterona disminuye el centro de comunicación, reduce el córtex de la audición y hace dos veces mayor la parte del cerebro que procesa el sexo. La doctora en medicina Louann Brizendine es una neuropsiquiatra que recopila los últimos hallazgos para mostrar que la estructura peculiar del cerebro femenino determina cómo piensan las mujeres, qué es lo que valoran, cómo se comunican o a quién aman.

Las diferencias biológicas entre el cerebro femenino y el masculino influyen en la forma de ver el mundo. "Los cerebros masculino y femenino son diferentes por naturaleza -escribe Brizendine en la introducción-. Pensad en esto. ¿Qué ocurre si el centro de comunicaciones es mayor en un cerebro que en otro? ¿Qué, si el centro de la memoria emocional es mayor en uno que en otro? ¿Qué, si un cerebro desarrolla una mayor aptitud para captar indicios en los demás que la que posee el otro cerebro? En este caso; nos encontraremos ante una persona cuya realidad dictaría que sus valores primarios fueran la comunicación, la conexión, la sensibilidad emocional y la reactividad. Esta persona estimaría tales cualidades por encima de todas las demás y se sentiría bloqueada por otra persona cuyo cerebro no captara la importancia de dichas cualidades. En síntesis tendríamos a alguien dotado de un cerebro femenino."

Seis sombreros para pensar


¿Qué es?

Es una técnica creada por Edward De Bono, una herramienta de comunicación utilizada en todo el mundo para facilitar la resolución o el análisis de problemas desde distintos puntos de vista o perspectivas. Se trata de un marco de referencia para el pensamiento que puede incorporar el pensamiento lateral.


La técnica completa se presenta en su libro "Seis Sombreros para pensar".

¿Para qué?

El autor nos propone un método que nos permite pensar de manera más eficaz. Los seis sombreros representan seis maneras de pensar y deben ser considerados como direcciones de pensamiento más que como etiquetas para el pensamiento, es decir, que los sombreros se utilizan proactivamente y no reactivamente. Los beneficios derivados del uso de esta técnica son tres:

Fomenta el pensamiento paralelo

Fomenta el pensamiento en toda su amplitud

Separa el ego del desempeño(socorro)

¿Cómo?

De Bono propone seis colores de sombreros que representan las seis direcciones del pensamiento que debemos utilizar a la hora de enfrentarnos a un problema.
El método es sencillo, hay seis sombreros imaginarios que cada uno de los participantes puede ponerse y quitarse para indicar el tipo de pensamiento que está utilizando, teniendo siempre en cuenta que la acción de ponerse y quitarse el sombrero es esencial.

Cuando la técnica es empleada en grupo los participantes deben utilizar el mismo sombrero al mismo tiempo.

Los seis estilos de pensamiento representados por cada sombrero son:

1. Sombrero Blanco: con este pensamiento debemos centrarnos en los datos disponibles. Ver la información que tenemos y aprender de ella.

2. Sombrero Rojo: con él observamos los problemas utilizando la intuición, los sentimientos y las emociones. El participante expone sus sentimientos sin tener que justificarlos.

3. Sombrero Negro: haciendo uso de este sombrero pondremos en marcha el pensamiento del juicio y la cautela, poniendo de manifiesto los aspectos negativos del tema tratado.

4. Sombrero Amarillo: con este sombrero pensaremos positivamente, nos ayudará a ver por qué algo va a funcionar y por qué ofrecerá beneficios.

5. Sombrero Verde: este es el sombrero de la creatividad. Algunas de las técnicas existentes para desarrollar la creatividad pueden ser utilizadas en este momento.

6. Sombrero Azul: es el sombrero del control y la gestión del proceso del pensamiento. Con él se resume lo que se ha dicho y se llega a las conclusiones">Este técnica puede ser utilizada individualmente o en grupo y el orden de colocación de los sombreros puede ser diferente al expuesto.

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martes, 3 de febrero de 2009

CONCHA

Le construyes una casa a tu alma.
Y te paseas orgulloso
a la luz de las estrellas
con tu casa a la espalda
como un caracol.
Si adviertes el peligro,
te metes en la casa
y te sientes a salvo
detrás del duro
caparazón.

Y cuando ya no existas,
quedará
la casa
y testimoniará
de la belleza de tu alma.
Y dentro susurrará
el mar de tu soledad.

Olav H. Hauge (Noruega, 1908-1994)

domingo, 1 de febrero de 2009

El libro de los abrazos

Autor: GALEANO, EDUARDO
Editorial: SIGLO XXI
Año de la Edición: 2003
Género: Ficción literaria



Resumen del libro

Obra genial tanto por su originalidad como por su capacidad expresiva, impactante más si cabe por la sencillez con que está escrita. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Los Nadies. El libro de los abrazos.

sábado, 24 de enero de 2009

Instrucciones para llorar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio Cortázar

Ryszard Kapuscinski

Anotando una idea

Oh sí

pasó mucho tiempo
hasta que aprendí a pensar en el hombre
como en el hombre
hasta que descubrí esta forma de pensar
hasta que cogí este camino
en esta redentora dirección
y al hablar del hombre o pensando en él
dejé de hacer preguntas
de si es blanco o es negro
anarquista o monárquico
seguidor de la moda o de lo rancio
si es de los nuestros o de los otros
y empecé a preguntar
qué hay en él de humano


y si hay algo


y también pregunté si ser hombre es algo evidente que sucede
por que sí o si hay que estar intentándolo todo el tiempo
insistir constantemente despertar en uno mismo el deseo de
ser hombre


y desde entonces empecé a buscarlo
en su especificidad
en su unicidad
quise acercarme
sobre todo acercarme a él en mí
en mi propio interior
deseé que existiera en mí


sin etiquetas señales banderas
sin tomahawk
sin penacho de plumas


que abandonara su trompeta de hojalata.


Ryszard Kapuscinski

martes, 20 de enero de 2009

La Felicidad para Mercedes

Felicidad es ...sentir que cada minuto es perfecto en si mismo.
Felicidad es ....oler el aroma de la alegria.
Felicidad es .....oir el ruido de tu corazon vivo.
Felicidad es ....una cancion que dura mientras piensas que todo lo que tienes ahora es sencillamente lo mejor que puedes tener.
Felicidad es....sencillamente ese momento de paz en que dejas de luchar por conseguir algo mas ,mejor o diferente y te conformas con lo que hay y ....felicidad es por supuesto mirar a quien te rodea ...si sufre si vive ,si siente y desearle que sienta lo mismo en algun momento .

Mercedes Menendez

domingo, 18 de enero de 2009

EL CLUB DE LOS VIERNES












Una historia de amistad, amores traicionados y redención en la que Kate Jacobs se sirve de forma sutil del poder metafórico de hacer punto para brindarnos el retrato de la vida de un grupo de mujeres.

JACOBS, KATE:"EL CLUB DE LOS VIERNES"

viernes, 16 de enero de 2009

Vosotros ,los europeos

“Vosotros (los europeos) creéis que la verdad es siempre solemne,
que la alegría es frívola y que la danza y el canto son incompatibles con la educación científica.
Errores puritanos que todavía perduran después de muerto el puritanismo.
Para mí, todos esos aspectos se ensamblan entre sí,pues cada uno expresa el ritmo y la alegría de la vida,la diosa que canta y llora en cada gota de rocío,en cada brizna de hierba, en cada pensamiento y acción de nuestra vida.
Eso es lo que puede enseñar la India a vuestra humanidad:
que el primero y el último de los deberes es la realización consigo mismo,y eso se traduce en alegría, danza y éxtasis.”
Rabindranath Tagore.
Encuentro con Mircea Eliade en Shantiniketan, marzo de 1930
(Mircea Eliade “La India” Ed.Herder. Barcelona 1997, pág. 218.)

sábado, 10 de enero de 2009

Como nacieron las flores.Leyenda Tehuelche

Hace mucho, muchísimo tiempo, las plantas aún no tenían flores. En ese entonces vivía en el sur una bella niña tehuelche[2] llamada Kospi, de suaves cabellos y dulces ojos negros. Una tarde de tormenta, cuando el fulgor del relámpago iluminaba todos los rincones de la tierra, Karut (el trueno), la contempló asomada a la entrada del Kau (toldo) de sus padres.

La vio tan hermosa, que a pesar de que él era rústico, hosco y bruto, se enamoró locamente de ella. Ante el temor de que la linda niña lo rechazara, la raptó y huyó lejos, retumbando sobre el cielo, hasta desaparecer de la vista de los aterrados padres de la chica. Al llegar a la alta y nevada cordillera, la escondió en el fondo de un glaciar. Encerrada allí, fue tanto el dolor y la pena que sintió que de a poco fue enfriándose hasta que se convirtió en un témpano de hielo, fundiéndose con el resto del glaciar.

Tiempo después, Karut quiso visitarla y al comprobar su desaparición, se enfureció terriblemente lanzando bramidos de desesperación. Tanto ruido rodó hasta el océano y atrajo muchas nubes que empezaron a llover y llover sobre el glaciar hasta derretirlo completamente. Así, Kospi se transformó en agua y corrió de prisa montaña abajo en torrente impetuoso. Luego se deslizó por los verdes valles y empapó la tierra.

Al llegar la primavera, su corazón sintió ansias de ver la luz, de sentir la cálida caricia del viento y de extasiarse contemplando el cielo estrellado por las noches. Trepó despacio por la raíz y tallo de las plantas y asomó su preciosa cabecita en las puntas de las ramas, bajo la forma de coloridos pétalos. Habían nacido las flores. Entonces todo fue más alegre y bello en el mundo. Por ese motivo es que los tehuelches llamaron Kospi a los pétalos de las flores.

[1] En lengua Tsoneka o tehuelche se le denomina Kospi a los pétalos de las flores.

[2] Dice la leyenda “... Kospi empleaba el tiempo en las tareas propias de la mujer Tsoneka, coser quillangos, pintarlos, preparar pinturas, tejer mantas...”. Costumbre de la mujer tehuelche.

http://www.portalpatagonico.com/patagonia/leyendas/kospi.html

BREVE CURSO PARA APRENDER A MORIR (I)

Por Cristian Warnken
Rehuir la experiencia de la muerte es como rehuir la experiencia del amor. Ambas vivencia radicales le restituyen a la vida su esplendor y densidad, muchas veces anestesiados por la rutina y el tedio. Es curioso cómo nuestra época rehúye a ambos -amor y muerte- con pavor: ambos nos colocan ante el fracaso y la fragilidad. Pero al privarnos de estas experiencias "negativas" nos privamos también del éxtasis y la lucidez, nos negamos ese salto a la otra orilla que tan bien han descrito místicos y poetas.
En Occidente hubo un período muy intenso de investigación sobre la muerte: entre el 500 d.C. y el siglo XV. Nunca habíamos contado con tantos relatos sobre experiencias cercanas a la muerte de boca de niños, nobles, mendigos, sabios, ignorantes, reyes y papas. Hoy abundan el silencio y la ocultación sobre la muerte. Hemos perdido la rica tradición que hizo de la Edad Media uno de los períodos más fascinantes de la historia de Occidente.
Desde entonces, Oriente nos lleva la delantera. Nuestras carencias en tecnología espiritual sobre la muerte deben ser, a los ojos de los tibetanos, por ejemplo, tan abismantes como para nosotros resulta la pobreza económica en Bangladesh.
Este breve curso pretende abrir un espacio de reflexión práctica tan necesario como un curso de primero auxilios o de cocina japonesa. Y por lo demás ¿de qué van a servir nuestros conocimientos sobre sashimi, marketing o computación cuando llegue ese momento en que nos falle el olfato, luego el sabor, y un frío intenso empiece a apoderarse de nosotros, desde las extremidades de nuestro cuerpo hacia arriba?
No sabemos nada de la muerte, nada. ¿Sabía usted, por ejemplo, que lo último que perdemos antes de morir es la audición, y que un agónico en estado de coma oye lo que está ocurriendo alrededor de su lecho de muerte? ¿No es coincidente eso con las prácticas tibetanas de hablarles al oído a los moribundos, indicándoles los pasos del viaje que se inicia? ¿Qué indica esa persistencia del oír hasta el último instante? ¿Por qué oyen los agónicos? Este solo aspecto daría para investigaciones neurofisiológicas o filosóficas. Pero nuestro tiempo no quiere oír el sonido de la muerte. Hacemos oídos sordos a su hablar de millones de años. Sólo las civilizaciones que han aprendido a escuchar a la muerte han podido también hablar de ella, decir algo más sustantivo que nuestro cobarde escamoteo, nuestro aterrado silencio.
Algunas proposiciones de carácter general:
1. Introducir un cursillo sobre la muerte en todos los colegios: que los cursos visiten cementerios, escriban sus propios epitafios, investiguen el riquísimo saber popular sobre la "Pelá" en el habla y la poesía del campo (por ejemplo, payas y décimas).
2. Reunir a médicos, neurobiólogos, religiosos y poetas en un encuentro interdisciplinario de reflexión sobre la muerte. Algo análogo a lo que hiciera Francisco Varela con el Dalai Lama. Financiarlo con platas concursables del Fondart, tantas veces desperdiciadas en proyectos banales y sin trascendencia.
Sería estupendo un proyecto que cruzara a científicos con poetas, por ejemplo.
3. Replicar la Fiesta de los Muertos que se celebra en México como una forma de ritualizar colectivamente la muerte, en vez de celebrar esas insípidas fiestas de la cultura hoy tan en boga. Que la muerte, en forma de máscaras, bailes o calaveras de azúcar, inunde las calles de nuestras ciudades. Que la muerte recorra los malls, los ministerios, los sets de televisión, haciéndonos oír su música sagrada. No se trata de repetir el gesto idiota del general español que en la Guerra Civil gritara "viva la muerte" en el patio de una universidad. No. Se trata de que la muerte viva en nuestras conversaciones, en nuestros símbolos y fiestas, porque una cultura que no expresa su mirada frente a la muerte termina condenándonos a esperarla -el día que ella llegue- como ciegos o sordos, en el oscuro callejón de nuestra propia soledad.
Del libro: "Las Noticias que siempre serán Noticia". (2001)

viernes, 9 de enero de 2009

Miguel Hernandez

“De sangre en sangre vengo /como el mar de ola en ola, / de color de amapola el alma tengo, / de amapola sin suerte es mi destino, / y llego de amapola en amapola / a dar en la cornada de mi sino”.

Paula

(...)
Soy el vacío, soy todo lo que existe, estoy en cada hoja del bosque, en cada gota de rocío, en cada partícula de ceniza que el agua arrastra, soy Paula y también soy yo misma, soy nada y todo lo demás en esta vida y en otras vidas, inmortal"

Isabel Allende

martes, 6 de enero de 2009

Ida Vitale

Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.

De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.

De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?

RESIDUA De "Parvo Reino" 1984

jueves, 1 de enero de 2009

Sueño de libertad

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.


Marcos Ana

Marcos Ana, -pseudónimo que surge de la unión del nombre de su padre y su madre-, comunista convencido, combatió en el bando republicano, siendo apenas un adolescente. Hecho prisionero al finalizar la guerra, pasó 23 años en distintas prisiones, en definitiva, toda su juventud. En ellas comenzó a escribir poemas con la libertad como fondo.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Remedios asturianos pal catarru

Tomar un fervidiellu: vinu caliente con zucre.
”Al catarru/da-y col xarru/ y si ta bien agarrao/ sidra o vinu calentao.
Tamién ferventáu(lleche fervío col untu’l gochu)enantes d’echase.
Esfriegues con alcohol o aguardiente y guardar dempués el calor na cama pa sudalu.
Pa la tose ferver plantes aromátiques: benitu,menta, romeru o carquexa: alendar fondo.
Y que no te pase na.

martes, 23 de diciembre de 2008

Manifiesto

Reciclaje

“Nada muere, todo está continuamente vivo, sólo que se transforma en otras formas; y esta no es una filosofía religiosa; son sólo hechos. Hoy se entierra a los muertos de manera anti-ecológica. Los muertos se pudren en un féretro a cuatro metros bajo tierra. Las raíces de los árboles no pueden regenerase. Además los muertos están separados del cielo y de la tierra por una losa de cemento y flores artificiales. El hombre debería ser enterrado sólo a medio metro, o dos pies bajo tierra. Luego allí debería plantarse un árbol. Debería ser enterrado en un ataúd degradable, de forma que cuando se plante un árbol encima, el árbol se beneficie de su sustancia, y lo cambie por sustancia de árbol. Cuando se visita una tumba no se visita a un hombre muerto, se visita a un ser vivo que se acaba de transformar en árbol. Sigue viviendo en el árbol”.

Friedensreich Hundertwasser (Viena, 1928-Nueva Zelanda, 2000)
Pintor, grafista y arquitecto austríaco.

El sanador de edificios










Friedensreich Hundertwasser (Viena, 1928-Nueva Zelanda, 2000)
Pintor, grafista y arquitecto austríaco.

“El que vive en una casa debe tener derecho a asomarse a su ventana y a diseñar como le apetezca todo el trozo de muro exterior que pueda alcanzar con el brazo. Así será evidente para todo el mundo desde la lejanía que allí vive una persona”.

Cualquier clase de diseño personal es mejor que la estéril muerte. Nuestras casas están enfermas desde que existen planificadores urbanos dogmáticos y arquitectos de ideas fijas. Todas estas casas, que tenemos que soportar por miles, son insensibles, carecen de emoción, son dictatoriales, crueles, agresivas, lisas, estériles, austeras, frías y prosaicas, anónimas y vacías hasta el aburrimiento. Nuestras ciudades son la realización de los caprichos dementes de arquitectos criminales que nunca hicieron el juramento hipocrático de la arquitectura: me niego a construir casas que puedan dañar a la naturaleza y a las personas. Un buen edificio debe lograr unir dos cosas: La armonía con la naturaleza y la armonía con la creación humana individual. Somos simples huéspedes de la naturaleza y deberíamos comportarnos consecuentemente”.
“NATURALEZA + BELLEZA = FELICIDAD “. Ésta era la máxima del artista.
Otros de sus manifiestos fueron: “Manifiesto del Enmohecimiento”, “Tu derecho a la ventana”, “Tu deber hacia el árbol”, “La Santa Mierda”

martes, 16 de diciembre de 2008

"Escándalo"

ALMUDENA GRANDES 15/12/2008
EL PAÍS.COM

Cuando me enteré de que existía un programa de televisión titulado Gran Hermano, me quedé atónita. No es posible, me dije, ¿a quién se le ocurriría escoger un nombre tan despiadado, tan cargado de siniestras evocaciones, para un programa de entretenimiento? La magnitud de mi error, que no le resta un ápice de acierto a ese emocionante, trágico canto a la vida y la libertad que Orwell tituló 1984, no necesita comentarios. El grado de obscenidad, de exhibicionismo trivial, de humillación consentida, de violencia verbal, de crueldad, de indefensión, que desde entonces se desarrolla sin contratiempos en casi todas las cadenas, tampoco.

El escándalo ha estallado cuando un hombre enfermo y valiente, desesperado por la certeza de que la vida que ha amado, la que querría seguir amando, se ha acabado para él, consintió que una cámara filmara su muerte voluntaria. ¿Fue eutanasia? ¿Suicidio asistido? Eso no importa mucho. Las palabras de Craig Ewert, su sencillo coraje, la intensidad de su adiós a la vida, el último beso que recibió de su mujer, el que dio a cambio, me conmovieron profundamente, como el supremo acto de voluntad de un ser humano libre, digno, responsable de su dolor y del que su existencia deparaba a las personas que amaba, y a las que odiaba ver sufrir.

Hace unos días, la BBC emitió el documental con la previsible controversia y el correspondiente ruido mediático. Mientras la serena muerte de Ewert ocupaba algunas pantallas británicas, en otras de medio mundo, un ejército de seres anónimos o famosillos vendían sus miserias por un poco de dinero, y se insultaban, y se pegaban, y lloraban, y se humillaban en directo sin ofender la sensibilidad de nadie. Porque estimular la obscenidad de la vida se ha convertido en la norma de un espectáculo donde ya no cabe la dignidad. Ni la de los vivos, ni la de los muertos.