Dura menos un hombre que una vela...
Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
sábado, 9 de julio de 2011
sábado, 4 de septiembre de 2010
ENRIQUE BADOSA
DE SENECTUTE
"Vivo de puño y letra cada día..."
.....
...Vivo de puño y letra cada día,
y aunque mis trazos sean poco bellos,
es buena la intención de compartir
lo que llega a decirme la palabra.
Si caen en tus manos unas líneas,
las aún por prudencia no vertidas
a las solemnes páginas del libro,
procura descifrar, sin prisa alguna,
estos esbozos de mi autorretrato,
el de alguien que se atreve a someterse
al juicio de su rostro. Tú decides
si merece la pena conservar
lo que va susurrando mi silencio
casi en papel oscuro y tinta seca.
"Vivo de puño y letra cada día..."
.....
...Vivo de puño y letra cada día,
y aunque mis trazos sean poco bellos,
es buena la intención de compartir
lo que llega a decirme la palabra.
Si caen en tus manos unas líneas,
las aún por prudencia no vertidas
a las solemnes páginas del libro,
procura descifrar, sin prisa alguna,
estos esbozos de mi autorretrato,
el de alguien que se atreve a someterse
al juicio de su rostro. Tú decides
si merece la pena conservar
lo que va susurrando mi silencio
casi en papel oscuro y tinta seca.
ENRIQUE BADOSA
EN MEMORIA
¿QUÉ caminos te tienen escondido?
Un roce te apartó de nuestro lado,
y dejaste de andar por un cansado
viento de puertas rotas al olvido.
Hacia un buscarte a ti tan sólo has ido.
Te inicias en tu muerte. Te has llamado
fuera de este lugar acostumbrado.
Te alejas de vivir. Te has conseguido.
Qué pronto te apartaba el pensamiento
de nuestra soledad tan acallada.
Pero queda el silencio que te nombra.
Ya recorres, veraz, extraño, lento,
tu plenitud sabida y encontrada,
donde vive en tu luz tu misma sombra.
¿QUÉ caminos te tienen escondido?
Un roce te apartó de nuestro lado,
y dejaste de andar por un cansado
viento de puertas rotas al olvido.
Hacia un buscarte a ti tan sólo has ido.
Te inicias en tu muerte. Te has llamado
fuera de este lugar acostumbrado.
Te alejas de vivir. Te has conseguido.
Qué pronto te apartaba el pensamiento
de nuestra soledad tan acallada.
Pero queda el silencio que te nombra.
Ya recorres, veraz, extraño, lento,
tu plenitud sabida y encontrada,
donde vive en tu luz tu misma sombra.
viernes, 9 de julio de 2010
Un blanco deslumbramiento de Andrés Aberasturi.
"La madre avanza ahora cn blandos
pasos lentos
por los pasillos blancos".
"El hijo es una forma
descabellada
entetejido con hilvanes,
un tremendo sonoro
silencio
clavado en el cerebro,
una ausencia".
pasos lentos
por los pasillos blancos".
"El hijo es una forma
descabellada
entetejido con hilvanes,
un tremendo sonoro
silencio
clavado en el cerebro,
una ausencia".
sábado, 3 de julio de 2010
"Amapolas en julio" de Silvia Plath
Pequeñas amapolas, pequeñas flamas del infierno
¿No están heridas?
Están vacilantes. No puedo tocarlas.
Puse mis manos en medio de las flamas. De ningún modo quemaron.
Y esto me dejo exhausta para vigilarlas.
Vacilando como aquellas–arrugada y rojo clara–como la piel de una boca.
Como una boca
Una boca ensangrentada.
¡Pequeña pollera sangrienta!
Ahí esta el vapor que no puedo tocar.
¿Dónde están tus opiáceos, tus nauseosas cápsulas?
¡Si pudiese sangrar o dormir ¡
Si mi boca pudiese casarse con una herida como esta.
O con tus licores escurriéndose hacia mí, en esta cápsula de vidrio
Apagada y silenciosa
Pero descolorida. Descolorida.
(Versión de Raúl Racedo)
¿No están heridas?
Están vacilantes. No puedo tocarlas.
Puse mis manos en medio de las flamas. De ningún modo quemaron.
Y esto me dejo exhausta para vigilarlas.
Vacilando como aquellas–arrugada y rojo clara–como la piel de una boca.
Como una boca
Una boca ensangrentada.
¡Pequeña pollera sangrienta!
Ahí esta el vapor que no puedo tocar.
¿Dónde están tus opiáceos, tus nauseosas cápsulas?
¡Si pudiese sangrar o dormir ¡
Si mi boca pudiese casarse con una herida como esta.
O con tus licores escurriéndose hacia mí, en esta cápsula de vidrio
Apagada y silenciosa
Pero descolorida. Descolorida.
(Versión de Raúl Racedo)
viernes, 19 de marzo de 2010
Emily Dickinson
Ensueño
Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel
Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.
Versión de Carlos López Narváez
Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel
Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.
Versión de Carlos López Narváez
martes, 2 de febrero de 2010
Tiempo y abismo de Antonio Colinas

Que si hay enfermedad sirva para curarme,sea sólo el inicio de mi renacimiento.Que si beso y parece que el labio sabe a muerte,amor venza a la muerte en ese beso.Que si rindo mi mente y detengo mis pasos,que si cierro la boca para decirte todo,y dejo de rozar tu carne ya sembrada,que si cierro los ojos y venzo sin luchar(victoria en la que nada soy ni obtengo),te tenga a ti, silencio de la cumbre,o a ese sol abatido que es la nieve,donde la nada es todo.
Que si insiste la muerte,que si avanza la edad y todo y todos a mi alrededor parecen ir marchándose deprisa,me venza el mundo al fin en esa luz que restalla. Y su fuego me vaya deshaciendo como llama de vela: con dulzura, despacio, muy despacio,como giran arriba extasiados los planetas.
martes, 30 de junio de 2009
Pasatiempo
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros
ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.
Mario Benedetti
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros
ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.
Mario Benedetti
lunes, 1 de junio de 2009
Flor
Es difícil hablar de Flor,
difícil saber lo que nos quema por dentro,
imaginar los últimos infiernos
en sus ojos claros y confusos .
Hoy en el correo llegó la noticia del suicidio,
una sacudida que suena a paz.
difícil saber lo que nos quema por dentro,
imaginar los últimos infiernos
en sus ojos claros y confusos .
Hoy en el correo llegó la noticia del suicidio,
una sacudida que suena a paz.
domingo, 10 de mayo de 2009
"De flores"
Una flor puede ser
El emblema de la felicidad.
Los poetas de oriente llevan siglos
repitiéndolo, sabios y sutiles;
yo he encontrado ese emblema
en una flor de los cielos abiertos:
la amapola, compacta en sangre generosa,
vecina buena, ubicua compañera,
fiel intrusa de todos los caminos,
musa alegre de todas las cunetas,
revisora segunda de los trenes.
Doncella de los labios carmesíes,
me ha traído mi infancia de la mano,
la niñez transparente, alondra tibia,
y ha voceado sus nombres más queridos
y ha repetido fraternal sus cantos
de cristal, sus sonidos
de sueño limpio y alto en los afanes.
Entonces –era entonces--, mayo
venía con su caballo blanco y puro
a llevarse en su lomo de jazmines
las pálidas cenizas del invierno.
Mundo de la promesa, los mitos y los ángeles.
Desdichado de aquel que nunca tuvo
o no retuvo, el triste,
una flor palpitante en su memoria,
pues empezamos a morirnos
el día que la dejamos
en los sucios desmontes del olvido.
Miguel García-Posada
El emblema de la felicidad.
Los poetas de oriente llevan siglos
repitiéndolo, sabios y sutiles;
yo he encontrado ese emblema
en una flor de los cielos abiertos:
la amapola, compacta en sangre generosa,
vecina buena, ubicua compañera,
fiel intrusa de todos los caminos,
musa alegre de todas las cunetas,
revisora segunda de los trenes.
Doncella de los labios carmesíes,
me ha traído mi infancia de la mano,
la niñez transparente, alondra tibia,
y ha voceado sus nombres más queridos
y ha repetido fraternal sus cantos
de cristal, sus sonidos
de sueño limpio y alto en los afanes.
Entonces –era entonces--, mayo
venía con su caballo blanco y puro
a llevarse en su lomo de jazmines
las pálidas cenizas del invierno.
Mundo de la promesa, los mitos y los ángeles.
Desdichado de aquel que nunca tuvo
o no retuvo, el triste,
una flor palpitante en su memoria,
pues empezamos a morirnos
el día que la dejamos
en los sucios desmontes del olvido.
Miguel García-Posada
viernes, 24 de abril de 2009
"Zapping de siglos"
Ahora que este siglo
uno cualquiera
se deshilacha se despoja
de sus embustes más canallas
de sus presagios más obscenos
ahora que agoniza como una bruja triste
¿tendremos el derecho de inventar un desván
y amontonar allí
si es que nos dejan
los viejos infortunios
los tumores del alma
los siniestros parásitos del miedo?
Mario Benedetti
uno cualquiera
se deshilacha se despoja
de sus embustes más canallas
de sus presagios más obscenos
ahora que agoniza como una bruja triste
¿tendremos el derecho de inventar un desván
y amontonar allí
si es que nos dejan
los viejos infortunios
los tumores del alma
los siniestros parásitos del miedo?
Mario Benedetti
miércoles, 22 de abril de 2009
Claudio Rodríguez
Nunca de retirada, y menos aún de noche,
alta de sienes,
tan sencilla, amasada
en la cornisa de la media luz,
entre las rejas del conocimiento,
en la palpitación del alma,
llega la amanecida.
Y el resplandor se abre
dando vuelo a la sombra.
alta de sienes,
tan sencilla, amasada
en la cornisa de la media luz,
entre las rejas del conocimiento,
en la palpitación del alma,
llega la amanecida.
Y el resplandor se abre
dando vuelo a la sombra.
martes, 14 de abril de 2009
VIVO
¡Ah! Que viva largamente este poder
de Diosa
que suelta hoy campanas
en mis templos.
Como un árbol hembra
potente, extensa
hermosa
así me siento.
Ya no mujer joven
sino mujer rotunda.
Mis deseos ya no intuiciones
sino certezas.
Conozco mi cuerpo y sus peripecias
las amapolas oscurastranseúntes
la tensión en el vientre
Hace tiempo ya que florezco entre la espuma
bendita por el amor abundante
el semen generoso
La vida intensa a diario me convence
de lo efímero de las derrotas
La energía en la sangre
me hermana a los caballos arqueando los lomos
retumbando sus cascos en las colinas de la tarde
copulando en los bosques frondosos
El poder de mis hormonas brota en mis ojos
y sorprende a los transeuntes hoscos
Con el trópico en el pelo
reto a las angustias y a las sirenas deprimidas
reto a los rascacielos y al estreñimiento de los oficinistas
saliendo con sus corbatas rígidas como topos de sus cuevas
Ando las calles sonriendo a las diosas interiores
que danzan en círculos sobre mi corazón
descalzas, desnudas
Nadie adivina bajo mi cuerpo de bacante vestida
esta vendimia de gozo
con que mi sangre en tropeles y retumbos
bendice tenaz el sol perpendicular
la orgía perenne de la vida.
Marzo, 1991
Gioconda Belli. El ojo de la mujer (Antología, 1991)
de Diosa
que suelta hoy campanas
en mis templos.
Como un árbol hembra
potente, extensa
hermosa
así me siento.
Ya no mujer joven
sino mujer rotunda.
Mis deseos ya no intuiciones
sino certezas.
Conozco mi cuerpo y sus peripecias
las amapolas oscurastranseúntes
la tensión en el vientre
Hace tiempo ya que florezco entre la espuma
bendita por el amor abundante
el semen generoso
La vida intensa a diario me convence
de lo efímero de las derrotas
La energía en la sangre
me hermana a los caballos arqueando los lomos
retumbando sus cascos en las colinas de la tarde
copulando en los bosques frondosos
El poder de mis hormonas brota en mis ojos
y sorprende a los transeuntes hoscos
Con el trópico en el pelo
reto a las angustias y a las sirenas deprimidas
reto a los rascacielos y al estreñimiento de los oficinistas
saliendo con sus corbatas rígidas como topos de sus cuevas
Ando las calles sonriendo a las diosas interiores
que danzan en círculos sobre mi corazón
descalzas, desnudas
Nadie adivina bajo mi cuerpo de bacante vestida
esta vendimia de gozo
con que mi sangre en tropeles y retumbos
bendice tenaz el sol perpendicular
la orgía perenne de la vida.
Marzo, 1991
Gioconda Belli. El ojo de la mujer (Antología, 1991)
La muerte es un viaje en tren
Hay días en que la idea de la muerte
viaja en mi como un largo tren de lujo
con mullidos asientos de terciopelo.
Serán leves los paisajes de la ventana
y el desconocido que lee el periódico
en el compartimento
me invitará a escoger una galleta.
Me gusta la idea de quitarme los zapatos
inmóvil avanzar veloz a través de verdes y húmedas extensiones
¿Por qué va ser negra la muerte y no verde?
¿Quién puede certificar su color?
En la estación, los amigos leales
me habrán despedido con naturalidad;
otros alardearán de intimidades
o discutirán en detalle la ceremonia de la partida.
Ya ninguno de ellos se reflejará en las ventanas
Como tampoco me reflejaré yo
o el desconocido leyendo el periódico en el vagón.
Las imágenes de este dolor que vivo
quizás las sacaré entonces de la caja de sombreros.
Las extenderé sobre el asiento vacío.
Se las mostraré al acompañante mudo.
El dolor se habrá envejecido, amarillado.
Lucirá mustio y hasta sentiré nostalgia
igual que ante la foto de la infancia
la niña, la pelota sobre la playa.
Ah!
Que días estos
en que la muerte
viaja en mí
como un largo tren de lujo
con mullidos asientos de terciopelo.
Gioconda Belli. El ojo de la mujer (Antología, 1991)
viaja en mi como un largo tren de lujo
con mullidos asientos de terciopelo.
Serán leves los paisajes de la ventana
y el desconocido que lee el periódico
en el compartimento
me invitará a escoger una galleta.
Me gusta la idea de quitarme los zapatos
inmóvil avanzar veloz a través de verdes y húmedas extensiones
¿Por qué va ser negra la muerte y no verde?
¿Quién puede certificar su color?
En la estación, los amigos leales
me habrán despedido con naturalidad;
otros alardearán de intimidades
o discutirán en detalle la ceremonia de la partida.
Ya ninguno de ellos se reflejará en las ventanas
Como tampoco me reflejaré yo
o el desconocido leyendo el periódico en el vagón.
Las imágenes de este dolor que vivo
quizás las sacaré entonces de la caja de sombreros.
Las extenderé sobre el asiento vacío.
Se las mostraré al acompañante mudo.
El dolor se habrá envejecido, amarillado.
Lucirá mustio y hasta sentiré nostalgia
igual que ante la foto de la infancia
la niña, la pelota sobre la playa.
Ah!
Que días estos
en que la muerte
viaja en mí
como un largo tren de lujo
con mullidos asientos de terciopelo.
Gioconda Belli. El ojo de la mujer (Antología, 1991)
viernes, 27 de marzo de 2009
Elogio al estudio
¡ Estudia lo elemental! Para aquellos cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡ Estudia el "abc"! No basta, pero estúdialo. ¡ No te canses!
¡ Empieza! ¡ Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser responsable.
¡ Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser responsable.
¡ Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser responsable.
¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer! ¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti, no lo sabes.
Repasa la cuenta, tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa y pregunta "y eso ¿de qué?"
Estás llamado a ser responsable.
Bertolt Brecht
no es nunca demasiado tarde.
¡ Estudia el "abc"! No basta, pero estúdialo. ¡ No te canses!
¡ Empieza! ¡ Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser responsable.
¡ Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser responsable.
¡ Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser responsable.
¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer! ¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti, no lo sabes.
Repasa la cuenta, tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa y pregunta "y eso ¿de qué?"
Estás llamado a ser responsable.
Bertolt Brecht
domingo, 1 de marzo de 2009
Versos para el 8 de marzo
Libre te quiero
Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.
Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.
Buena te quiero
como pan que no sabe
su masa buena,
pero no mía.
Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
se despereza,
pero no mía.
Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
Agustín García Calvo
martes, 24 de febrero de 2009
José Watanabe
"la gente no muere de un órgano enfermo
sino de un órgano que inicia una secreta metamorfosis
hasta ser animal maduro y dispuesto
a abandonarnos."
sino de un órgano que inicia una secreta metamorfosis
hasta ser animal maduro y dispuesto
a abandonarnos."
jueves, 19 de febrero de 2009
Elegir mi paisaje
Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.
Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el cielo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.
Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación dedos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.
Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.
Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.
Mario Benedetti
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.
Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el cielo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.
Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación dedos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.
Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.
Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.
Mario Benedetti
martes, 10 de febrero de 2009
La puerta de Margaret Atwood

Editorial: Bruguera
Año publicación: 2008
Temas: Literatura : Poesía
La puerta de Margaret Atwood:
Margaret Atwood, más conocida como novelista que como poeta, ha publicado más de una veintena de poemarios por los que está considerada una de los poetas mayores de la literatura anglosajona actual. La puerta, su obra poética más reciente, es un apasionante recorrido por sus vivencias personales, desde la infancia hasta la madurez.
Esta versión en castellano se debe a Pilar Somacarrera Iñigo, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en la obra de Margaret Atwood. Margaret Atwood recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008.
Lecturalia/Reseña
martes, 3 de febrero de 2009
CONCHA
Le construyes una casa a tu alma.
Y te paseas orgulloso
a la luz de las estrellas
con tu casa a la espalda
como un caracol.
Si adviertes el peligro,
te metes en la casa
y te sientes a salvo
detrás del duro
caparazón.
Y cuando ya no existas,
quedará
la casa
y testimoniará
de la belleza de tu alma.
Y dentro susurrará
el mar de tu soledad.
Olav H. Hauge (Noruega, 1908-1994)
Y te paseas orgulloso
a la luz de las estrellas
con tu casa a la espalda
como un caracol.
Si adviertes el peligro,
te metes en la casa
y te sientes a salvo
detrás del duro
caparazón.
Y cuando ya no existas,
quedará
la casa
y testimoniará
de la belleza de tu alma.
Y dentro susurrará
el mar de tu soledad.
Olav H. Hauge (Noruega, 1908-1994)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)